Recurrí a lo que siempre recurro, esa metodología tan característica mía. Me di cuenta de que o soy muy predecible o realmente me conozco más de lo que creo (es irónico porque no recuerdo ni donde están mis lunares). Entonces me vi igual que siempre, buscando. Busqué hasta que encontré, porque yo hasta que no encuentro no paro. Pero no quería encontrar cualquier cosa, quería encontrar eso que sabía que me iba a destruir. Y lo hice. Y lo hizo. Y acá estoy, otra vez, es de noche y no me soporto. A nadie soporto. Me acongoja el mal humor. Siento cientos de cosas todas juntas y sacudiéndose adentro de mi cabeza. Che, me creía más inteligente. El que busca encuentra, dicen, y yo busqué y encontré (y sufrí). Me imaginé a ese cielo naranja. Esas calles tan hermosas y las caras rebosantes. Recordé, también. Cuando estoy así de susceptible a mi memoria se le da por funcionar mejor.
¿Cómo cambian las cosas no?
Me sube, ahora mismo, un humo negro por el cuerpo. De a poquito me va manchando de su opacidad. Me dan escalofríos, pero no de los buenos que acostumbro sentir. No sé bien qué es esto que me está pasando, pero aprovecho a escribirlo a ver si mañana puedo entenderme mejor. Me duele. No mentira, ¿cómo me va a doler? Prefiero la negación y el auto convencimiento de que no me duele. Bueno, yo decía, como soy débil caí en la búsqueda masoquista. Sí, fue una búsqueda masoquista porque iba buscando eso. Vi como cada resplandor blanco me enceguecía un poquito más. Tuve pequeños momentos de regocijo, pero mayoritariamente los resultados de mi búsqueda fueron negativos, "mucho muy" negativos. No sé -ojala que sí, pero francamente lo dudo- si esto que encontré me vaya a servir para abrir los ojos y cerrar al corazón. Porque ahora como estoy lo único que quiero es más. Juro que me aprecio tan poco que si tuviera donde, seguiría buscando. La venda de mis ojos está ahí, por caerse, se tambalea un poco, baja y sube, se ríe de mi, pero al final se queda. Y yo sigo ciega. Mas no ciega, mejor dicho, veo todo pero no hago nada. Sé que tengo que correr lejos de esto pero sin embargo elijo quedarme. Sufro, me duele, me sube el humo negro, ¿y...? Nada. Me quedo acá, buscando más dolor.
Pero bueno, ahora los dejo, que me voy a seguir buscando.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario