miércoles

Borradores

Miles de cientos de oraciones que mueren en la papelera. Se me ríen por lo que no llegaron a ser. Cuentos, reflexiones, ensayos, poemas. Voces acalladas, al fin y al cabo. Mi voz acallada. ¿Por qué la callé? ¿Por qué me callé? Me intimidó lo que podían llegar a ser. Fueron, tal vez, justamente lo que tenían que ser. La cantidad perfecta de letras; de haber seguido se habría perdido el significado, se habría desvalorizado el sentido entero del escrito. Pero hoy los miro, incompletos como están, ¿qué les falta? Me pregunto si llegarán a ser lo que quiero algún día, si acabarán por ser monótonos y banales (al cabo de completarlos con letras que no les encajan) o si simplemente, como hasta ahora, morirán archivados.

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