miércoles

Exedente


Y paresé enfrente al espejo. Y respire. Más hondo, más. Meta panza, saque costillas. Y respire más hondo, ¡más! Tuerza la columna, incline los hombros. Miresé al espejo. Odiesé. Apretesé la panza. Juege con lo que sobra. Y respire más hondo, ¡más! Miresé de vuelta, ¿Cambió? ¿Cómo que no cambió? ¡Respire más hondo! Meta más panza, ¿Cómo que no puede? Saque pecho, encoja el estómago. Toquesé las costillas, ¿las siente? ¿cuánto? Sáquelas más. Gire para un costado, para el otro. ¡Meta más panza! ¡Respire más hondo! Doble las piernas para adentro. Ahora para afuera. El estómago, ¡no se olvide de encojer el estómago! Meta el pecho para adentro. Saque los hombros para afuera. Marque las clavículas. Ahora relajesé. ¿Cambió? ¿Cómo que no cambió? Meta panza otra vez. ¿Está respirando hondo? ¿Y el estómago? ¿Se ve? ¿Se gusta? ¿No se gusta? ¡Respire más hondo! Pongasé derecha. Ahora encorbesé. Sigue igual, ¿no?

Nos pasa. Me pasa. El ser que desde el espejo te mira te consume más que la sociedad en sí. ¿Qué vas a hacer con eso?

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