domingo

Las almas que viajan solas

Elisa camina sola, está acostumbrada. Se coloca los auriculares, la capucha, y va de frente contra el frío importándole poco el resto el mundo. Martín, en otro rincón del mismo barrio, camina también por su cuenta. Ninguno de los dos puede, sumido en su soledad y en su música como están, llegar a imaginar que sus vidas podrían cruzarse. Quizás se hayan pasado por al lado en varias oportunidades, pero no suelen prestarle atención a los detalles (o mejor dicho a nada). Cada uno tiene una vida difícil a su modo. Bah, si lo pensamos un poco todas las vidas son difíciles, pero las de ellos los acomplejan particularmente. Elisa cada día trata de pensar menos y busca formas cada vez más peculiares de distraerse. Martín por su parte es un joven tan alegre como callado, misterioso y suspicaz a la vez. Encantaría a cualquiera. Pero tiene que encantar a Elisa; son sus vidas las que se cruzan en esta historia. Un día sus burbujas de aislamiento se romperán y sus miradas se cruzarán. Será un segundo único e irrepetible que les cambiará el destino radicalmente. Aunque ahora no conciban ni la idea de la sola existencia del otro, van a necesitarse. Necesitarse mucho. Van a crear entre ambos un refugio del dolor y de los problemas que los atormenten, hasta llegar al punto de no poder lidiar con ellos sin la compañía del otro. Quizás se amen. Quizás, también, sea simple necesidad de afecto. Pero pensar en eso sería adelantarse, porque su historia todavía no ocurrió. Elisa es temerosa y probablemente huya en el segundo que sus ojos choquen con los de Martín, quien a su vez no detendrá la música para charlar con ella. Sus vidas podrían cruzarse, pero no lo van a hacer. Seguirán caminado solos, pensando enérgicamente en las miles de ideas que rondan sus cabezas, sin notar la presencia de aquel que podría hacerlos salir de la pena en la que están sumidos. Podrían complementarse perfectamente, dándose todo lo que necesiten. Pero esta vez como tantas otras, el miedo y la resignación serán más fuertes. Y sus almas seguirán andando solas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario