lunes

Sueño de una noche de...¿primavera?

Despertó sobresaltada. El calor sofocante invadía sus aposentos. Las gotas de sudor recorrían su cuerpo. La realidad se le había presentado en un sueño, tan bello como perturbador. Con las pupilas dilatadas en la oscuridad y los músculos sufriendo leves espasmos, se incorporó. La madrugada no impediría que anote aquellas ideas que ahora circundaban su mente. Necesitaba plasmar lo soñado antes de olvidarlo, pues podría serle útil cuando en días posteriores necesitase entender sus pensamientos, otra vez.
En su sueño todo era real, la dicha abundaba y las sonrisas invadían los rostros de quien sea que se cruzara. Descubría el mundo que estaba ahí afuera esperándola. Descifraba los enigmas del día a día, sola y acompañada. Sentía la vida por primera vez.
Ya despierta, sin embargo, todo contrastaba de una manera angustiante. La felicidad no existía en este mundo paralelo que transcurría. La confusión reinaba su mente y su alma. No lograba comprender ni un solo ámbito de su vida. Se sentía sola y eso la inquietaba como nunca lo había hecho, ¿cómo era posible que hoy le molestase esa soledad auto infligida que durante tanto tiempo había buscado? Se redefinía de una manera innovadora, pero eso no necesariamente la contentaba. Cualquiera podría verse envuelto en una plenitud rozagante al descubrir una nueva sensación, una nueva necesidad así. Mas ella estaba turbada como nunca antes; rompía todos sus esquemas, todas sus creencias. Se desconocía por completo. Las consecuencias de aquel simple sueño primaveral eran atemorizantes y prometían ser duraderas.
Agobiada y confundida, allí, en el calor de su cuarto, deseó nunca más volver a soñar.

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