jueves

Sinceridad, nada literario.


A vos no te molesta no escuchar, y yo no tengo derecho a enojarme al respecto. Históricamente fui una persona cerrada, siempre lo busqué. Supongo que de tanto decir "no pasa nada" la gente se termina cansando de preguntar, pero confieso que la costumbre a que siempre insistan un poco más me desconcertó en tu caso. Admito que siempre me negué tercamente a contar cualquier problema que me acongojase, pero también paralelamente me invadía una desilusión infantil al notar el desinterés en los mismos. Un sentir tan ambiguo y contradictorio que incluso a mi me molesta ser así, ¿qué puedo reclamar? Si yo me lo busqué. Es lógico que no todos somos iguales y que no puedo pretender que todos sean como yo, por irónico que eso suene, pero siendo franca no esperaba que una reacción (o la falta de la misma) me generara tanto. 
Me encuentro permanentemente expectante a una pregunta crucial que desate la catarata de palabras que quiero decir hace mucho, pero aquella no se presenta y de hacerlo estoy segura que la esquivaría con sutileza, como suelo hacer. Entonces, ¿de qué me quejo? ¿por qué me quejo?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario