jueves

Títulos


Palabras que salieron de una boca extraña y ajena, se clavaron agobiando a las ganas de respirar. Forzando las manos trató de liberar al pecho que se sentía preso de una emoción fugaz y nociva pero no lo consiguió. Una leve brisa entró por el amplio ventanal entreabierto. La luz de la sala, opaca y tenue, apenas le dejó distinguir los lomos de los empolvados libros que se acomodaban en el estante. Mientras las voces lo seguían rodeando, el ya no estaba. Sus oídos oían pero su mente divagaba por los títulos que leía. Cien años de soledad, Cuentos para Verónica, Bestiario, y más. Él se distraía pensando en el contenido de dichos libros, cuál sería su trama, cuántos personajes habría, cómo se relacionarían, pero las palabras no se cansaban y seguían volando y llenando el ambiente. ¿Me estás escuchando? Podría decirse que se colmó, alcanzó un punto de saturación tal que el dolor pudo más. Las lágrimas cesaron y su mente encontró una única escapatoria a tantos ataques: irse. Físicamente estaba, veía, escuchaba, pero algo adentro suyo había cambiado, la resignación había llegado a medidas inimaginables, no encontraba ya forma de soportar el sufrimiento. Había sido abandonado, olvidado, maltratado, denigrado, intencional o no intencionalmente le habían dicho cosas que lo habían destruido internamente y ya no podía más, por eso había decidido recurrir a la única escapatoria factible. Ahora, en lugar de seguir llorando y sufriendo como hasta segundos atrás, estaba navegando en las páginas de un libro que nunca había siquiera tocado; charlaba con personajes fascinantes que lo colmaban de alegría y jolgorio. Sus manos que hace instantes estaban oprimiendo al pecho, tratando de calmar el ardor que lo recorría, ahora se encontraban felices estrechando manos nuevas, conociendo las sensaciones que mundos irreales le ofrecían. 
 Viajó así por los 7 mares y dejó a su alma sonreír un rato, como hacía mucho no hacía. La realidad le perturbaba. Necesitaba un escondite de la misma y teniendo una imaginación tal, ¿por qué no aprovecharla?

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