sábado
Sinceridad
Mismos lugares, mismos caminos. Tan cerca y tan lejos. Una voz susurrando casi al oído, pero hablándole a otra persona. Sentimientos que eran nuestros y hoy le corresponden a alguien más. Un abrazo que no suena igual, ni mejor ni peor, simplemente diferente. Una cadena de recuerdos estalló y me desordenó el interior de una manera pocas veces antes vista. Yo ya no sé si es la resignación que estoy buscando la que me lleva a sentirme así, pero las cosas colisionan y yo estoy en el medio de ellas. Al presentarse simultáneamente esta serie de factores me siento confundida, dispersa, buscando una salida que no me sirve ni me conviene, pero que es la única factible. En realidad no lo es, pero así lo veo yo. No, no es la salida, aunque me esté presionando infinitamente para que lo sea, no lo es. Pero creo que estoy cayendo tarde a estas conclusiones, la voz que sonó, la luz que iluminó, los caminos, las fotos, todo me trajo a lo mismo y ahora ya no sé ni que sentir.
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