Te gusta, te molesta, te decepciona, te llena, te desahucia, te lástima, te gusta otra vez. La simpleza en el desencuentro con lo esperado se vuelve marginal. A mi me estoy esperando, a mi y a todo eso que me falta y que no consigo junto a nadie. Extrañarse a sí mismo es mucho peor que extrañar a cualquier ajeno pero la mente tan básica siempre busca traspasarle la culpa a alguien más. Pasan las horas y la realidad se asienta cada vez con más firmeza. Las cosas cambiaron y esos cambios no tiene retorno. Olvidate de lo que fuiste; murió. Tus necesidades, tus sueños, tus deseos, todo cambió y aquello a lo que estabas tan bien acostumbrada no es si no una sombra que no te permite disfrutar el presente, sabiendo que lo mal que se sentía en el pasado no es nada en comparación con el malestar actual. Las preocupaciones cambiaron también, subyaciendo las banalidades más despreciadas con anterioridad. Te convertiste en todo eso que nunca quisiste ser, y estás sufriendo las consecuencias.
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