sábado
Criatura
La criatura está envuelta en sí misma, lágrimas caen por su rostro. Se ve tan indefensa, tan despreciable, se ve tan como no debería verse. Yo me armo de coraje y la enfrento. Las lecciones de moral son en vano en situaciones así pero es peor quedarse callada. Repetís palabras que ya dijiste pero la criatura sigue sin entenderlas, mirándote con perplejidad. Pequeña, si pudiera quitar toda la confusión de tu mente lo haría sin dar vueltas. Estamos aquí, sufriendo las mismas catástrofes; hay quienes pueden más con la realidad que los rodea, ciertamente vos no sos uno de esos casos. No puedo más que aconsejarte con torpeza, trastabillando entre las palabras. Las lágrimas también caen de mi rostro pero no encuentro forma de quejarme viéndote así. Dejá, quedate esta noche conmigo, te voy a cuidar como pueda y como me dejes. Voy a devolverte débilmente todo el amor que me diste, todos los cuidados, las noches en vilo. Voy a desenredar cable por cable toda tu cabeza, aunque dudo que eso aclare tu pensar. La criatura ahora se yergue sobre un humo opaco y nocivo que circunda su presencia. Solloza con la convicción destruida y una fragilidad innata. Sigue haciendo oídos sordos a todos mis consejos, lo que no dista de la costumbre. La criatura no puede consigo y menos con alguien más. La criatura llegó al final.
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