jueves

Insomnio


Estás por ceder ante el sueño, consumida por un cansancio insolente, y un aventurado pensamiento se acomoda dentro de tu cabeza y comienza a crecer desmesuradamente trayendo consigo a ideas atrapantes, recuerdos casi obsoletos, pensamientos sin razón de ser y otros tantos factores que te mantienen en vilo la noche entera. Sólo el sol trae calma, y aveces ni siquiera. El silencio es una ilusión porque el mayor ruido está adentro tuyo.

Ya ni en sueños se consigue la paz, todo aquellos te persigue estés donde estés, incluso dormida. Soñar no implica descansar y esto es el ejemplo más claro. Te despertás extenuado, como si el día estuviera por terminar. Te invade un desgano que va a convivir con vos por el resto de la jornada, y así diariamente. 

Vivís casi por costumbre, fingiendo el día a día y respirando inertemente. Te motivas anhelando deseos irreales que al caer la noche desarman su posibilidad y te dejan así, tan sola y desconsolada como la noche anterior (y todas las anteriores también).

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