viernes

Voy escondiéndome tras mis pasos
emborrachándome del sol
que derrama su huella sobre mis poros.
Suspiro desde el recuerdo,
expectante de la utopía.
La vacuidad inexacta
del momento que no fue,
de aquella risa sorda,
de la caricia inerte
cuyo frío quema
cuyo aire agobia.
Respiro al sentimiento más puro
que se aventura allí, en mi pecho,
que se mofa de mi simpleza
exorbitante y compleja.
Y toda exhausta emoción,
calada ya en el olvido,
hoy se alza entre mis penumbras
desganada, quieta.
El calor ya no la calienta
el ardor ya no le quema.
La incipiente mentira
del truncado beso que no fue
se vuelve ya certeza
entre las quimeras del ensueño.
Y es la esencia de la ausencia
quien ilumina con hastío
la umbría de mi alma.

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