sábado
Escribo, como se irán dando cuenta. Puedo escribir mejor o peor, pero poco me importa. Escribo porque no sé, a todos nos gusta escribir. Algunos pueden más que otros, pero cuando se dan cuenta de que mediante palabras pueden largar todo lo que tienen en las cabeza, a todos nos compra. Escribir es hermoso, empezas con un confusísimo pack de ideas, inconclusas y entremezcladas, que solamente podés concebir como letras aisladas; las pensas a la velocidad de la luz, sentís una revolución de sentimientos colisionando adentro tuyo, y ante la impotencia del “no me va a salir, no estoy inspirada" vas cediendo, y de a poco las letras se van organizando solas. Y así terminás, mirando que lindas suenan las palabras, leyendo y releyendo eso casi poético que salió de la maraña de pensamientos que tenés en la cabeza, y vos todavía no entendés como. Te vas dejando llevar, una palabra te conduce a la otra y así infinitamente, cuando le agarrás la mano sentís que escribirías lo que sea. Lógicamente no es así, hay que ir palabra por palabra. Pero bueno, así empieza este blog.
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