*Todo es rosa: el futuro se alza por sobre la nariz irritada por el viento helado. Alegría, paz, calma, ilusión. Sonrisas en los rostros cercanos. Calidez. Comprensión. Comunicación. Seguridad, certezas. Te tengo, los tengo, me tienen.
*Todo es gris: confusión, dudas. Brazos que te sueltan, abrazos que te faltan. El frío golpea rotundamente a la debilidad del ser. El viento y la lluvia paralizan. Todo se torna inestable. Tambaleás.
*Todo es negro: agitación, maltrato, verdades, dolor. El frío, el viento, la lluvia, el sol; hieren y derrumban cualquier fortaleza falsamente construida. Palabras que salen y salen sin rumbo aparente pero llegando a destino. Se clavan como puñales. Cuatro paredes en soledad. Laberinto infinito de aislamiento y desamparo.
La vida como un dibujo en blanco se colorea, pintándose y despintándose de emociones y sensaciones que concluyen siempre en lo mismo. Casi cíclicamente se borra el rosa, para dar paso a un gris intermitente que no acaba si no en negro. Siempre negro. Cada vez más opaco, cada vez más corrosivo. Y nadie lo ve, nadie lo siente. Sólo aquel pobre infeliz dueño del dibujo desteñido por los años notará la ausencia y la presencia de las matices lastimosas, y mientras una mano intentará en vano borronear la negrura, la otra oscurecerá la ternura rosada con el renegrido valor de la realidad.
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