martes

El caminante


Quién sabe por qué pagos andará virando, caminando por caminos eternos que conoce tan bien, con su paso dubitativo y distendido, porque siempre camina paseando y el mentón le llega a la copa de los árboles más altos. Yo no sé donde está, puede que esté tan lejos como cerca, pero estoy segura que tanto su mente como la mía recuerdan con anhelo aquella conexión peculiar que nos caracterizaba. Existía un camino implícito entre ambos que nos guiaba estuviéramos donde estuviesemos, pero hoy no sé donde está y no hay guía que me lleve a su encuentro. Las cosas cambiaron tanto desde aquella época cuando era conmigo con quien caminaba y nuestros ojos no se cansaban de abrirse perplejamente ante cada belleza que el paisaje nos ofrecía. Hoy camina solo o en compañía de un tercero, agente extraño y fugaz, camina y reitero, yo no sé por donde. Simplemente me gustaría saber si su mentón seguirá volando alto ante la simplicidad de un caminar tan natural, tan llevadero como el de un niño que descubre al mundo por primera vez.

Pero, querido mio, yo no sé donde está y su caminar, por mal que me pese, ya no me incumbe más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario