miércoles

Prioridad asegurada

Tuve que recapacitar un minuto: frenar y visualizar a aquel que no tenía enfrente. Aunque no tenerlo enfrente no cambia mucho la realidad de que, enfrente de uno y todo, no se deja ver. Creo ya haber mencionado esto con anterioridad pero es que no deja de sorprenderme, y quizás un tanto ofenderme, la voluntad ajena para esconder misterios.
¿Sabrá él qué es lo que esconde o seré yo la ingenua que asume que esconde algo?
Escuché una vez que una mirada dice más que mil palabras, y ésta habla un idioma ancestral que nadie pudo aún decodificar. Pero es que las risas se pueden corromper, sus silencios no.
Transitamos caminos similares y eso es lo absurdo. Ahora y antes, sinceros o falsos, profundos o banales, a la par.
A veces creo soñarlo, pero tan inocentemente que se me hace imposible.
Odiado por pocos y admirado por muchos, supo ser siempre la alegría más necesaria.
Es esa clase de compañía que uno aprecia en demasía, siendo uno todos y yo. Lo hace cómo y cuándo quiere, pero siempre que va, viene. Y esa es su magia, esa incertidumbre adivinada que atrapa y desarma. Más o menos que lo esperado, les aseguro que no solamente es lo que se ve a simple vista. ¿Estaremos frente a un lobo o frente a un cordero? Con él nunca sabrán si protegerse o protegerlo.
Sería un gran negociante; tiene mucho que ofrecer aunque no lo note (o aunque exagere su capacidad para notarlo). Tentadora parsimonia confundida con inquietud. Esa vergüenza mimetizada con seguridad. Creen conocerlo, creen poder predecirlo... espero no perderme el impacto de tal meteoro contra el piso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario