lunes
Ciclos
La humanidad astuta siempre ha sabido catalogar a esto que nos acontece día tras día como un ciclo. Yo aquí, apabullado desde el fulgor de mis años, sé confirmar que sí. Ahora también, con cierta timidez, me atrevo a asegurarles a ustedes, frescos y despojados jóvenes, que es un ciclo mucho más corto que el que todos afirman. Un año, tal vez dos como mucho y sí la suerte está de tu lado, y la historia se repite. Cualquier historia, todas las historias. Se repiten como un eterno círculo hecho de una línea de cobre muy, extremada y delicadamente fina, la cual es recorrida vez tras vez por nosotros, los ingenuos humanos que nos creemos partícipes de un camino nuevo. Es que cegados desde lo absurdo de la cotidianidad no notamos que eso que hoy vivimos no es más que la película ya emitida de lo que ayer sentimos, y entonces nos quedamos perplejos actuando, repitiendo inconscientemente las líneas de un guion que (¿nosotros, la vida?) ya se escribió hace mucho. Nos manejamos conforme a un manual analítico que nos indica paso por paso qué sentir, cómo reaccionar, cuántas lágrimas derramar y cuándo hacerlo. Tiene incluso apuntado un párrafo especial con acotaciones tales como "¿cómo abrir la boca para pronunciar los monólogos más sentidos?", "¿cuántos suspiros soltar en el momento menos indicado?", "¿con qué velocidad quitar los ojos de aquel cuya mirada tanto nos intimida?" y es así y todo como nosotros, los poco sagaces, aún osamos ilusionarnos, sorprendernos, incluso hasta decepcionarnos o enojarnos con aquello que, si hubiésemos sabido leer el libreto, habríamos visto venir. Porque la vida es un ciclo ínfimo que se repite, al cual nosotros nos encanta, por más que duela, ver transcurrir.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario